Escriba para buscar

Buscar Noticias es mi negocio

Opiniones empresariales

Artículo de opinión: Los que cambian las reglas del juego en Puerto Rico

La economista Heidie Calero es presidenta de H. Calero Consulting Group y autora de esta columna. (Crédito: © Mauricio Pascual)

La economista Heidie Calero es presidenta de H. Calero Consulting Group y autora de esta columna. (Crédito: © Mauricio Pascual)

Según el diccionario Merriam Webster, un «game changer» es un elemento o factor recién introducido que cambia de manera significativa una situación o actividad existente. Durante los últimos ocho años, la economía de Puerto Rico ha atravesado una terrible recesión. Las prioridades fiscales han prevalecido sobre las políticas económicas y el tiempo se está agotando.

Hemos erosionado nuestra base impositiva y maximizado los límites de la deuda pública del gobierno central, así como de sus empresas públicas. Nuestro objetivo es ofrecer una visión concisa pero convincente de algunos elementos clave que cambiarán el rumbo de la economía puertorriqueña y nos llevarán por el camino de la recuperación y el crecimiento, siempre y cuando exista el liderazgo necesario para ejecutar y aplicar decisiones difíciles. Este número se centra en los impulsores y las estrategias que sabemos que pueden funcionar, pero que aún no se han puesto en práctica.

Aumentar la inversión como porcentaje del PNB
En el centro del crecimiento económico se encuentra el proceso de inversión, de formación de capital en infraestructura, edificios industriales y comerciales, hoteles, maquinaria y equipo. Puerto Rico alcanzó tasas de crecimiento real del PNB en la década de 1960, cuando la inversión real alcanzó un promedio del 30 % del PNB real. En 2013, este porcentaje era inferior al 22 % y el crecimiento del PNB ha sido negativo o cercano a cero. ¿Cómo se puede lograr esto?

Si la deuda pública no es una opción, entonces debemos optar por alianzas con asociaciones público-privadas. Este proceso debe ser ágil y contar con un monitoreo sofisticado por parte del gobierno. Sin embargo, se requiere más si queremos garantizar que todos los residentes tengan acceso a oportunidades económicas e ingresos.

Centro neurálgico de innovación y telecomunicaciones de primer nivel
En el mundo actual, competitividad y conectividad son palabras de moda que representan oportunidades económicas. Puerto Rico puede presumir de contar con banda ancha que en breve cubrirá toda la isla. Es necesario impulsar la productividad, no el consumo. La tecnología de la información y las comunicaciones debe ser de primera clase y estar presente en sectores clave, como la salud y la educación, si queremos ser competitivos. Los salarios más bajos y el acceso exclusivo al mercado estadounidense ya no son una opción. El sector público, junto con el sector privado, debe identificar las brechas tecnológicas y las oportunidades de capacitación en todos los niveles. El entorno normativo también debe seguir las mejores prácticas a nivel mundial.

Debemos hacer que el sector tecnológico de Puerto Rico pase a ocupar un lugar destacado en esta economía. La próxima reforma fiscal puede abordar la necesidad de hacer que Puerto Rico resulte atractivo para los trabajadores del conocimiento y los inconformistas, en lugar de depender de factores como los bajos costos y los incentivos fiscales.

Reforma de los servicios públicos
El costo de la electricidad es un factor importante tanto para las empresas locales como para las extranjeras. No hay ninguna razón por la que no hayamos podido abordar esta cuestión de manera racional. Hoy en día, nuestra empresa eléctrica parece estar ahogada por las deudas, la ineficiencia y la baja productividad, hasta el punto de que se ha nombrado a un responsable de reestructuración para la gestión de la AEE.

Es posible reducir el costo de la electricidad, pero si Puerto Rico no puede acceder a la financiación de la deuda pública, la vía debe ser, una vez más, las asociaciones público-privadas que puedan invertir en las infraestructuras que tanto se necesitan para pasar del petróleo al gas. Promover el uso de fuentes de energía alternativas y definir las infraestructuras necesarias para atraer inversiones y satisfacer la demanda futura.

Descentralizar la educación pública.
La isla se enfrenta a retos cada vez mayores en su sistema de educación pública. Si Puerto Rico quiere competir en materia de recursos humanos y convertirse en un centro de innovación y tecnología de la información, nuestra educación pública debe mejorar un 300 %. No hay absolutamente ninguna excusa para que nuestros hijos no dominen el inglés como segunda lengua, que debe enseñarse en las escuelas durante 12 años.

Si queremos aumentar la inversión y convertirnos en un centro de innovación, es necesario reformar la educación pública en todos los niveles. No podemos atraer la investigación y el desarrollo si nuestros recursos humanos no cuentan con una buena educación. Los maestros son tan responsables de la calidad de la educación como los padres y el gobierno. No se trata únicamente de un debate sobre el aumento de los salarios y las prestaciones de jubilación de los maestros. Es necesario descentralizar el Departamento de Educación y adoptar la rendición de cuentas como norma.

Incentivar el trabajo, no la dependencia.
Hubo un tiempo en que Puerto Rico necesitaba sobresalir y trabajar en lugar de depender de cupones de alimentos y otros pagos de asistencia social. Esa red de seguridad es importante, pero no puede serlo durante generaciones, año tras año. Se trata de una ayuda transitoria para que las personas puedan valerse por sí mismas. La pobreza en Puerto Rico sigue siendo elevada, en comparación con el territorio continental de Estados Unidos, y los pagos de asistencia social, aunque importantes, se han convertido en incentivos negativos. La participación laboral se encuentra en su nivel más bajo, con un 40 % de la población en edad de trabajar. Necesitamos una estrategia que exija trabajar y recibir asistencia social hasta que estas personas dejen de depender de los subsidios y alcancen la independencia.

Estos son solo algunos de los elementos que pueden transformar la “nueva normalidad” de crecimiento más lento de la isla en una economía de clase mundial. Podemos ser un puente entre América Latina y Puerto Rico, donde “los países vecinos pueden utilizarnos como puerta de entrada a los Estados Unidos”. Todos podemos cambiar las reglas del juego pensando en estrategias y dándonos cuenta de que hay opciones disponibles que aún no habíamos visto. Pero debemos ACTUAR.

Deuda: el costo de la debilidad de las relaciones públicas
A día de hoy, la deuda pública total de Puerto Rico asciende a 1,073.5 mil millones de pesos, lo que representa el 101 % del PNB. Esta enorme deuda es el resultado de no haber tomado las medidas necesarias en el momento adecuado. Las empresas públicas son responsables de la mayor parte de la deuda, con $49,2 mil millones, es decir, el 67 % de la deuda total, seguidas por el gobierno central, con $15 mil millones, es decir, el 21 %, y los municipios y COFINA, con el 6 % y el 7 %, respectivamente.

Hay más de 13 entidades que han emitido deuda pública. De ellas, las tres principales son la Corporación para la Financiación de los Impuestos sobre las Ventas de Puerto Rico (COFINA), con $15,2 mil millones, la Autoridad de Energía Eléctrica, con $9,3 mil millones, y la Autoridad de Carreteras y Transporte, con $7 mil millones. Casi todas las corporaciones y el Banco de Desarrollo del Gobierno se encuentran en graves dificultades financieras.

El gobierno central y algunas empresas públicas tienen $2,500 millones en obligaciones a corto plazo, pagaderas antes de que finalice el año fiscal 2015. La reestructuración de la deuda pública ya no es una opción. Es una necesidad. La AEE ya cuenta con una directora de reestructuración, Lisa Donahue, y ella debe garantizar el pago de la deuda que vence en abril de 2015. Creemos que Puerto Rico necesita un respiro y que solo una reestructuración de la deuda bien pensada y negociada reportará beneficios para el crecimiento de la economía. Aunque son necesarios, otros esfuerzos aislados serán insuficientes.

Decisiones difíciles para reducir el déficit
A pesar de los importantes esfuerzos realizados por la actual administración, el gobierno central
no puede eliminar los déficits presupuestarios históricos. Es cierto que se han tomado algunas medidas en la dirección correcta. El déficit de $783 millones del último ejercicio fiscal 2014 fue mucho menor que el déficit de $2,900 millones del ejercicio fiscal 2009, pero los gastos siguen aumentando, especialmente en materia de salud y servicio de la deuda.

El Centro para la Nueva Economía y otros analistas estiman que el déficit de 2015 oscilará entre 1,450 y 1,700 millones de dólares. Lo que realmente cambiará las reglas del juego es salir de la zona de confort que supone aplazar las medidas impopulares para la próxima administración. Ahora más que nunca, la frase “el problema imposible se resuelve cuando vemos que el problema es solo una decisión difícil que hay que tomar” es cierta para Puerto Rico.

Necesidad de reanudar los préstamos en Puerto Rico
La financiación bancaria es tan esencial para la economía que, en 2008, el gobierno de los Estados Unidos asignó 1,7 billones de dólares al rescate de los bancos (el mayor rescate de la historia de los Estados Unidos) con el fin de restablecer la liquidez —y, con suerte, la confianza— en el sistema bancario. Una economía moderna depende en gran medida de los préstamos para financiar muchos de los gastos de la comunidad empresarial.

Los bancos de Puerto Rico están prestando una cuarta parte de lo que prestaban en 2005. Un cambio radical sería volver a los niveles de crédito de 2005-2006. Cuando se reanuden los préstamos a consumidores y empresas, la economía puertorriqueña volverá a funcionar con normalidad. Este cambio requiere el compromiso de los banqueros y la intervención de los gobiernos local y federal para reducir el riesgo de los pocos bancos que siguen operando en Puerto Rico.

Al final, la supervivencia económica de Puerto Rico depende del liderazgo para llevar a cabo reformas más profundas, como las fiscales, laborales, educativas y de bienestar social, entre otras. Eso es lo que realmente cambiará las reglas del juego.

Detalles del autor
Detalles del autor
Esta historia fue escrita por nuestro personal basándose en un comunicado de prensa.
Etiquetas:

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

¡Oh, oh! Parece que estás usando un bloqueador de anuncios.

Nuestro sitio web depende de los anuncios para ofrecer contenido gratuito y mantener nuestras operaciones. Al desactivar su bloqueador de anuncios, nos ayuda a seguir ofreciendo contenido valioso sin ningún costo para usted.

Agradecemos sinceramente su comprensión y apoyo. Gracias por considerar desactivar su bloqueador de anuncios para este sitio web.