El número de pacientes con cannabis medicinal certificado ha aumentado en 241 TP3T desde 2019.
El número de pacientes certificados para el consumo de cannabis medicinal ha aumentado a 114 521, según los datos más recientes publicados por la Junta Reguladora del Cannabis Medicinal (BRCM) de Puerto Rico, lo que supone un incremento de aproximadamente 241 TP3T en comparación con los 92 499 registrados en 2019.
Sin embargo, según un análisis realizado por la empresa local de investigación económica Abexus Analytics, alrededor de 371 municipios de Puerto Rico no cuentan con un dispensario de cannabis medicinal, lo que significa que más de uno de cada tres municipios carece de un minorista de cannabis medicinal.
“El sector ha mostrado una tendencia a la expansión en cuanto al número de dispensarios de cannabis medicinal; sin embargo, la propiedad de estas instalaciones ha comenzado a consolidarse”, afirmó Eduardo Burgos, director de operaciones de Abexus.
Si bien hay un total de 216 establecimientos minoristas de cannabis en toda la isla, casi el triple de los 80 registrados en 2019, hay 112 dispensarios con más de un establecimiento.
“Es decir, una vez que se establece un dispensario, los propietarios han comenzado a expandirse a otros lugares de la isla. Estas empresas tienen una media de casi cuatro dispensarios en diferentes ubicaciones. El dispensario más grande tiene casi 16 ubicaciones diferentes”, dijo Burgos.
“Casi el 521 % de todos los dispensarios operan bajo una marca con múltiples ubicaciones”, añadió.
En 2019, Abexus publicó un estudio titulado “¿Puede el mercado sufrir una sobredosis de cannabis? Los efectos distributivos del exceso de marihuana en Puerto Rico”, que confirmó que el sector generó alrededor de $50 millones en ventas el año anterior, que es la última cifra disponible.
“Como señalamos hace casi dos años, disponer de datos adecuados y mediciones sólidas era fundamental para garantizar el funcionamiento estable de un sector que se ha desarrollado mediante medidas legislativas”, afirmó Burgos.
“Sin embargo, las demandas actuales de los actores de la industria son una señal de un panorama cambiante, pero no necesariamente una demanda de acción estatal, ya que otras fuerzas externas —como la sobreestimación de las previsiones de ingresos dada la subida de las ventas durante la pandemia— han tenido profundos efectos en la industria”, añadió.
“Hay que tener en cuenta que no se trata de una industria cualquiera, ya que está muy regulada y opera a escala nacional, pero no puede considerarse un ‘mercado cerrado’ en toda regla. De hecho, ofrece ‘exportaciones’ a los visitantes o turistas que llegan a la isla y que pueden acceder a sus medicamentos de cannabis dentro del territorio en virtud de una norma de reciprocidad”, explicó Burgos.


